sábado, 26 de marzo de 2011

Camino de Damasco (1973)

"Seis meses después Elvis es ingresado en el Baptist Memorial Hospital de Memphis en estado de semi-coma. Mientras se encontraba en California había comenzado a sentir problemas respiratorios y había alquilado un avión para volver a casa; a bordo de éste Linda había notado que cada vez tenía más problemas para respirar, pese al continuo suministro de oxígeno. En cuanto llegó a Graceland el doctor Nichopoulos fue a examinarlo y se quedó impresionado al verlo: Elvis aparecía lleno de edemas y tan hinchado que casi no podía respirar y sólo a duras penas era reconocible. (...) .
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En cuanto fue capaz de hablar, el doctor Nichopoulos le preguntó qué tipo de fármacos había tomado, pero una vez que los enumeró los médicos constataron que ninguno de ellos contenía sustancias que pudieran justificar el aspecto edematoso de Elvis. Cuando uno de los médicos interrogó a Elvis sobre el origen de los hematomas que le recubrían el cuerpo, éste respondió que eran consecuencia de las sesiones de acupuntura a las que se había sometido en el transcurso de los últimos ocho o nueve meses, pero ninguno consiguió hacerse una idea de cómo era posible que las agujas utilizadas habitualmente para la acupuntura pudieran dejar señales tan evidentes hasta que Elvis no explicó que la terapia se le aplicaba no con agujas sino con una jeringuilla. Cuando el doctor Nichopoulos le preguntó qué contenía la jeringuilla, dijo que no lo sabía. El médico que lo trataba le había dicho algo de un anestésico local para calmar el dolor y un poco de cortisona para acelerar el proceso de recuperación, pero en realidad no sabía con exactitud qué contenía la mezcla. El doctor Nichopoulos afrontó la cuestión en privado con Joe Esposito, que le hizo entender que bajo esa historia de las inyecciones que Elvis se había hecho suministrar cada vez con mayor frecuencia había algo que olía mal. El doctor Nichopoulos telefoneó al médico a California, y tras informarle con tono enfadado de que Elvis se encontraba muy, muy mal, consiguió hacerle decir la verdad, esto es, lo que cualquiera de sus amigos habría podido decirle: Elvis se hacía practicar inyecciones de Demerol [N. de T.: lo mismito que se pinchaba su futuro yerno Michael Jackson, lo mismito a lo que Jacko dedicó su tema Morphine], y lejos de no saber con exactitud el contenido de la sustancia había exaltado frecuentemente sus maravillosas virtudes curativas y en diversas ocasiones se había incluso hecho suministrar el remedio por algunos de sus amigos. Fue en ese momento cuando el doctor Nichopoulos comprendió que su paciente debía ser curado y tratado como un toxicodependiente.

Tras esta desconcertante revelación, el doctor Nichopoulos consultó a los doctores David Knott y Robert Fink, especialistas en toxicodependencia, y siguiendo sus recomendaciones hizo suministrar inmediatamente a Elvis barbitúricos para evitar que sufriese una crisis de abstinencia. Al día siguiente comenzó a administrarle dosis regulares de metadona, usada habitualmente en el tratamiento de toxicodependientes, y llamó al doctor Larry Wruble, un gastroentorólogo, que le hizo efectuar radiografías que revelaron la existencia de un ileo, esto es, de un estado caracterizado por el freno de la progresión del contenido intestinal. Los intestinos de Elvis, en resumidas cuentas, estaban repletos de materia fecal atascada: sin duda, una consecuencia del prolongado uso de opiáceos y causa principal de la hinchazón abdominal que le afectaba".

Peter Guralnick: Careless Love

martes, 8 de febrero de 2011

Camino de Damasco (1966)

"Elvis sentía en su interior una serenidad completamente nueva, que sin embargo a sus amigos no les pareció más que una nueva demostración de su locura; cada vez se sentían más ajenos a él, perplejos, confundidos, cargados de resentimiento y de rabia. Cada día Elvis los dejaba atónitos al tiempo que los dejaba consternados con sus ocurrencias: afirmaba que tenía visiones cada día y que antes o después dejaría la Tierra a bordo de una nave espacial, creía que podía ser capaz de accionar sólo con la fuerza de su pensamiento la instalación de regadío del campo de golf del Bel Air Country Club, y estaba convencido de poder sanar cualquier enfermedad, desde un resfriado común hasta los dolores más molestos, con sus poderes de curandero. A Marty le contó que el canto de un pájaro se había transformado en la voz de Cristo, y si las circunstancias hubieran sido otras sus amigos habrían tenido la tentación de ingresarlo de urgencia en un hospital psiquiátrico, pero la razón les decía que no se trataba más que de un nuevo capricho que pronto pasaría, tal y como en el pasado se había vuelto loco con tonterías como aquéllas".

Peter Guralnick: Careless Love
(Mondo Cane siempre supuso lo del platillo volante)

domingo, 30 de enero de 2011

Camino de Damasco (1965)

"Elvis y compañía se pusieron en marcha y atravesaron New Mexico y Arizona viajando por el desierto, bajo un cielo iridiscente que parecía caer sobre las montañas sagradas de los indios Hopi y conferir a todo lo que se extendía bajo la vista un tinte celestial que comunicaba un sentido de paz. Elvis conducía en silencio, con Larry sentado a su lado y los demás en el asiento trasero. Pero en cuanto dejaron atrás Flagstaff, sucedió.


Repentinamente, Elvis tomó aire violentamente y dijo "¡Uh!". Me giré hacia él y vi que estaba hundido en su asiento, con la boca abierta de par en par del estupor y mirando fijamente algo en el horizonte; siguiendo su mirada, vi una nube, una sencilla masa nubosa que flotaba en el cielo. De la nube emergía una imagen claramente reconocible.

"¿Tú también ves lo que estoy viendo yo?", preguntó Elvis con una voz que no era más que un susurro. Miré atentamente. "¡Es la cara de Stalin! ¡Ahí arriba!".

Por mucho que intentara percibir otra cosa diferente, era innegable que allí, en el cielo, estaba la cara de Stalin.

"¿Por qué Stalin? ¿Por qué Stalin?", preguntaba Elvis con la voz rota. "De toda la gente del mundo, ¿por qué precisamente él?".

Antes de que pudiera responder, la nube giró sobre sí misma, cambió de forma y dimensión y la imagen se fue desvaneciendo lentamente hasta desaparecer. Sabía que habíamos sido espectadores de algo verdaderamente extraordinario, y me giré hacia Elvis para decírselo, pero cuando lo hice enmudecí al ver la expresión de su rostro: miraba fijamente la nube, con los ojos abiertos de par en par y una expresión de completa maravilla. Es imposible describir el aspecto de Elvis... pero su expresión es la misma que se encuentra descrita tantas veces en la Biblia o en otros textos religiosos: era la expresión de alguien que acaba de recibir el bautismo o que acaba de convertirse. (...)

Elvis se giró, se echó a un lado de la carretera y paró bruscamente el vehículo. "¡Sígueme, Larry!", gritó mientras abría la puerta, se lanzaba fuera del coche y echaba a correr por el desierto. Lo seguí, y cuando conseguí alcanzarle y estar junto a él, en pleno desierto, golpeado por una fresca brisa, vi que tenía el rostro radiante de felicidad.

"¡Ha sido Dios!", gritó. Elvis tenía el rostro repleto de lágrimas mientras me abrazaba y me decía: "Te lo agradezco desde lo más profundo de mi corazón. Tú me has traído hasta aquí y no lo olvidaré nunca, nunca, amigo mío. Ha sucedido. He visto la cara de Stalin y he pensado ¿por qué Stalin? ¿Se trata de una proyección de algo que se encuentra en mi interior? ¿Se trata de que Dios está intentando hacerme saber qué piensa de mí?... ¡Pero ha sucedido! La cara de Stalin se ha transformado en la de Jesús, que me ha sonreído, y cada fibra de mi organisma Lo ha sentido. Por primera vez en mi vida, Dios y Cristo son una realidad viva: ¡Dios, Dios!" (...)

El resto del viaje no transcurrió sin problemas. Mientras Elvis vivía encendido de un místico ardor (...) la motor home ardió en medio del desierto de Mojave. [Llegados a Los Angeles] Elvis llevaba 36 horas sin pegar ojo, y todavía se encontraba encendido por el entusiasmo de la revelación que había tenido. Quería abandonar su carrera, le decía a Larry con un tono de voz que expresaba una decisión que jamás había expresado: quería renunicar a todo y hacerse monje".

Peter Guralnick: Careless Love

miércoles, 4 de agosto de 2010

El conde de Blangis es evidentemente Jesucristo

"No hay espectáculo tan dulce como la agonía de un cura"

Maurice de Guérin: L'affaire de "L'Âge dòr" (1931)

sábado, 19 de septiembre de 2009

¡Estamos hechos unos modernos!

La redacción de Mondo Cane se adhiere incondicionalmente al inicio de la Cibeles Fashion Week aportando dos bonitos modelos a las pasarelas.
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Buster Keaton, en The Paleface (1922)

Clara Bow, en un día cualquiera.

jueves, 13 de agosto de 2009

Alma inflamada de fuegos sagrados

"Mientras tanto, conoce a Elena, una niña pálida y enferma de sífilis (aunque él, en sus poemas, la llame "virgen pura, purísima azucena, ángel bello del cielo" y otros dislates producidos por la ceguera o el entusiasmo), flor nacida a orillas del Manzanares, en el barrio de la Virgen del Puerto, en el que se agrupan camuflados entre escombros y basuras, los desposeídos de la época, esa hojarasca humana de niños desnutridos, fulanas exentas de senos, gitanos incestuosos que predican con el ejemplo y buhoneros que remueven la mierda del río, en busca de tesoros de saldo. En las mañanas de los domingos, escandalosas de luz y de ladridos, Armando Buscarini se acercaba a las aguas del Manzanares (apenas un regato serpenteando entre la podredumbre) y mezclaba su sífilis con la de Elena, mientras, a lo lejos, procedente de la Casa de Campo, se oía el estrépito de las cacerías reales, como una alegoría ruidosa de la revolución que ya se iba fraguando. (...) Así hasta que Elena, harta de una gloria apenas entrevista que Buscarini la presentaba como inminente, prefirió entretener la espera empleándose en un burdel más bien menesteroso, sito en la calle del Amparo y regido por una mujerona agropecuaria, famosa en el gremio, a quien los asiduos apodaban La Cibeles".

Juan Manuel de Prada: Desgarrados y excéntricos
(Los colaboradores de Mondo Cane comprueban con orgullo la alta estofa de la que proviene su redacción ya desde principios del siglo XX)

sábado, 18 de julio de 2009

Paranoid

"Steven Kaplan, director del Centro para la Investigación de Vampiros, en Queens, Nueva York, declaró que había detectado a un grupo de seguidores de Ozzy Osbourne, que formaron un culto vampirista y bebían sangre" .


"La segunda experiencia resultó mucho más interesante, aunque estemos en desacuerdo con toda clase de experimentación que, como ésta, provoque daño a especies vivas. (...) Se eligieron grupos integrados por petunias, calabazas y caléndulas. El primero de ellos escuchó música clásica durante ocho semanas. Los resultados fueron sorprendentes. No sólo crecieron más de lo habitual, sino que desviaron sus tallos en dirección a los altavoces. Una de las calabazas llegó a enroscarse amorosamente alrededor del bafle, como si quisiera abrazarlo. Sin ninguna duda, estaban demostrando su sensibilidad ante Bach, Schubert, Brahms, etc. Por el contrario, el resultado obtenido con el segundo grupo, sometido al rock, fue calamitoso. Durante los primeros siete días, se les hizo escuchar material grabado con temas de Pink Floyd, Yes y otras bandas de rock sinfónico, sin obtener reacciones definidas. Para la segunda semana, se seleccionaron estilos de rock más duro. Varias horas diarias de Jimmy [sic] Hendrix y Led Zeppelin, mataron a las caléndulas al cado de diez días y enloquecieron a las petunias, las que, durante el primer período, crecieron desmesuradamente altas, desarrollando hojas excesivamente pequeñas. Las calabazas se mostraron más precavidas, intentando alejarse en dirección contraria a los altavoces".

"Lo que voy a confesar en este momento, nadie lo creerá y pensará que es ciencia y ficción: Cuando se termina el master de una grabación, esa matriz es llevada a una sala secreta a la que el público no puede tener acceso. Es colocada sobre un altar orientado hacia el norte, con un círculo dibujado en el suelo. Trece personas, especialmente seleccionadas, invocan al *Colban*. Imponen sus manos y llaman a los demonios, ordenando a sus *príncipes* para que aparezcan. Se realiza la invocación a *Rija*, príncipe del satanismo, para que ordene a los demonios para que vayan con cada disco o cassette hecho desde ese master. Este ritual se efectúa con cada disco de las grandes compañías; de ahí la propagación y el éxito mundial del rock (...). Esa música no es producida para hacer dinero, pues *ellos* no tienen necesidades económicas, ya que dominan muchos mercados: ¡son los dueños de todo el dinero!. *Ellos* lo producen para controlar la mente de las personas".

Fernando Salazar Bañol: "La cara oculta del rock" (de largo, el libro más absurdo con el que jamás se hayan topado los miembros de Mondo Cane. Que se encuentran muy preocupados, por cierto, porque han descubierto estas terribles realidades recién llegados de un megaconcierto de Johnny Hallyday que ha anulado sus ya de por sí inexistentes conciencias y matado la planta que tenían en el balcón de la oficina)

viernes, 13 de febrero de 2009

Derivas circulares en el tiempo

Era de esperar, estimados amigos de Mondo Cane. Sabiendo como saben ustedes del alto grado de seguimiento que tiene éste su blog entre las altas esferas del poder, era inevitable caer rendidos ante los cantos de sirena que imparablemente nos llegaban desde las más altas cumbres del culturetismo madrileño. No, no piensen ustedes que nos hemos lanzado al espionaje político, cosa que Pirracas se ha pensado muy seriamente dados los últimos acontecimientos. Al contrario, amigos nuestros: nos hemos puesto a trabajar en el centro artístico más flamante de la madre patria. Algo que sin duda les sorprenderá no por las tan altas cimas logradas, sino por ver asociada la palabra "trabajar" a éstos sus redactores.

Sorpresa suya, que no nuestra, porque la misma víspera de nuestra andadura circular nos llegó una clara señal del Aldilá que Calcapeitos, siempre con la puerta abierta a lo desconocido, captó de inmediato. Aunque, a decir verdad, no lo tenía difícil porque el emisario esotérico no era otro que Paul Naschy. Así cualquiera.
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Nos explicamos. Paladeábamos hace unas semanas en nuestra redacción una infecta copia de El francotirador, esa versión castiza de Taxi Driver pero en mejor en la que el bueno de Jacinto, traumatizado por la muerte de su hija en un atentado frustrado hacia el Generalísimo, viaja a Madrid con la intención de pegar un tiro al Caudillo en plena demostración sindical del 1 de mayo. Cuál sería nuestro estupor cuando el francotirador, en sus desvelos que traduce en paseos sin rumbo por la capital meditando su plan, se gira repentinamente al circular por la calle de Alcalá y, cegado por esa luz como de origen fotoatómico, fija su mirada obsesivamente en el edificio que ocupa la ilustración.


Y no, no nos referimos a ése de tan estilizada decoración folclórica en su fachada que era en tiempos sin duda mejores sede central del partido único (y que, en pleno giro lampedusiano, ha sido sustituida por el Blanquerna y hasta por la sede central de la EMI -there is no reason why-). Sino al de al lado, al del fascinante arquitecto Antonio Palacios, que ha sido siempre nuestro punto de referencia en el Foro, que acogió una entrañable cheka en los años de la revolución social -como no se cansa de recordar TeleMadrid cada vez que algún escritor de tendencias no ultramontanas presenta un libro en la sede- y que ahora acoge el punto cultural de mayor solera de este país. Pues allí que estamos. Trabajando, por decir algo.

En efecto, lectores de Mondo Cane: algún insensato ha dejado en nuestras manos la programación de la única sala de cine decente que queda en esta ciudad. Lo sucedido a continuación comienza a asemejarse al apocalipsis: si nuestra primera decisión fue organizar un más que merecido homenaje a Stelvio Cipriani, compositor de la banda sonora maximum r'n'b de La invasión de los zombis atómicos, las siguientes derivas han circulado hacia una retrospectiva del free cinema inglés y un monográfico integral de Buñuel que no pudo hacer ni el Festival de Berlín hace un par de años. Esto para arrancar, porque se avecinan proyecciones descomunales de nuestra pinícula favorita (Shoah, claro), el estreno mundial de la película más esperada del año y hasta de un Pasolini completamente inédito, una muestra del cine blaxploitation más macarra, y con un poco de suerte hasta a un cine de verano instalado en la azotea del edificio más molón de todo Madrid. Que se va a inaugurar, comme il faut, con un ciclo de cine bizarro italiano que no se lo salta un gitanaco. Eso si la Dirección de esta santa casa no nos echa antes, cosa que nos tememos va a suceder en breve dado que nuestro cine estaba antes ocupado por wongkarwais, kinkiduks y coñazos similares que tanto gustaban a los gafapastas habituales que, huelga decir, han desertado rápidamente de nuestra sala. Pero que nos quiten lo bailao: proyectar en un cine en 35 mm. y en V.O.S. una copia excelente de El manantial ya ha garantizado un lugar de honor en el pudridero del Escorial a nuestros cadáveres, rigurosamente vestidos con hábitos franciscanos. Y por supuesto, exquisitos (o excelentísimos, dado que pronto proyectaremos también el incontestable capolavoro de Francesco Rosi).

Ya lo ven ustedes, amigos: partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria, como decía el otro. Pero la verdad, con lo que nos ha gustado siempre a nosotros hacer proselitismo entre las masas, no se nos ocurre ocupación mejor. Al menos de momento. Y otro día les contamos cómo dentro de poco Mondo Cane se va a casaputas a ver a este imparable señor que tan grandes momentos nos está dando últimamente.

Ateo gracias a Dios

Jean-Claude Carrière.- No le gustaba escribir. No sabía, no podía dibujar (...). Era un cineasta de nacimiento, yo diría, y encontró con el cine su propio modo de hacer cosas, de decir y de enseñar cosas. De haber nacido en el siglo XVII, ¿qué hubiera hecho Luis Buñuel?

Juan Luis Buñuel.- Carnicero.

El último guión. Buñuel en la memoria
(Gaizka Urresti y Javier Espada, 2008)

domingo, 30 de noviembre de 2008

El hecho diferencial

"Los nacionalismos -incluido el español y en primer lugar- puede que expresen una ideología política, pero en realidad son un enigma sandunguero, una manía identitaria, un romanticismo badulaque, un sarpullido folclórico, un rebuzno en estadios de fútbol, una carroña sentimental que ni los cuervos más famélicos se comerían y primo hermano del patriotismo. ¡Pero hay que ver cuán apreciada es esta bazofia en los pesebres del pueblo!" .
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Juan Marsé, haciendo amigos en la concesión del Premio Cervantes