miércoles, 17 de septiembre de 2008

Never trust a hippy

La repentina desaparición de escotes en el siempre minifaldero barrio de Lavapiés nos ha llevado rápidamente a una sagaz conclusión, estimados lectores de Mondo Cane: se ha terminado el verano. Y esto, que lamentamos sobremanera no por la calima sino por la imposibilidad de seguir dedicando nuestro tiempo de ocio al agradable espectáculo de ver señoritas semidesnudas por la calle, suponemos que alegrará inmensamente a Protección Civil porque sí, sufridos amigos: por fin volvemos a estar localizables en la calle del Amparo.
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¿Dónde ha estado la redacción de Mondo Cane este verano?, se pregunta la España de bien. Pues de conciertos, queridos amigos. Dónde íbamos a estar con estos calores.

Nuestro periplo comenzó pronto, pero bien pudo iniciarse antes. Porque allá por el ya lejano junio nos enteramos de que Tom Waits iba a actuar en nuestro poblacho, cosa que nos importaba más bien poco hasta que el dottor Pirracas, siempre a la última en tendencias musicales gracias a que a estas alturas sigue comprando el Heavy Rock, nos informó de que Scarlett Johansson había grabado un disco de covers del señor Waits. Y cuando vimos que las entradas del show salían a 200 eurodólares por barba, rápidamente hicimos la ecuación y supusimos que el abultado precio se debía a que el viejo llevaría consigo a la hinchadísima actriz para que ésta practicara al menos una fellatio a los asistentes. Con tal esperanza intentamos hacernos con unos billetes, pero cuando la señorita de la taquilla nos informó de que en el precio no se incluía práctica sexual alguna el licenciado Ventoleras espetó sabiamente una frase esquilmada a su señora madre -“a robar a Sierra Morena”- y decidimos dedicarnos a actividades más populares. Seguimos, eso sí, a distancia la tournée, y cuando en pensando en los dineros pagados por los gafipastas nos enteramos de que en el evento celebrado en Barcelona había habido problemas de sonido durante más de media hora supusimos lógicamente que aquello habría provocado una feliz reedición de la Semana Trágica de 1909. Pero no, amigos, para nuestra maravilla la gente incluso aplaudió, lo que nos dio nuevamente una pista de la flojera de espíritu insuflada a Catalunya en estos últimos años.

Nada de todo esto, evidentemente, sucedió en el capital concierto que ha cerrado nuestro periodo estival, el antológico que ofrecieron los Sex Pistols en la capital patatera. Antes habíamos visto, si no recordamos mal, a Franco Battiato nuevamente, y a Neil Young, y a Bob Dylan varias veces, e incluso tenemos un vago recuerdo de haber pasado unos muy agradables días en un festival playero lisboeta que estuvo así como muy bien. Pero de esto no les contamos mucho porque ya hemos dedicado a todos ellos páginas y páginas en momentos anteriores de Mondo Cane. Y decíamos que mientras Celtiberia se sumergía en esos conciertos de rock para señores mayores que iba dando el huracán Bruce Spín-Stín por la piel de toro, volvimos a hacer los bártulos y nos largamos a Patatoland para ver a Johnny Rotten enfrentándose a la rebelión de las masas.

Y se rebelaron, qué duda cabe, o al menos las más descerebradas. La que se montó en las campas de Mendizabala ya la hemos contado por algún lado, o sea que les remitimos a este bonito link donde pueden ustedes leer una apasionada crónica del antológico mogollón. Nuestra conclusión es la misma que ya teníamos antes del show: que el punk del 77 ha sido la única cosa medianamente inteligente que ha pasado en la historia de la cultura popular desde la edición de Blonde on blonde (sea hecha la salvedad de la publicación de Selfportrait, pero eso sería otra historia) pero que nadie se ha enterado de nada. Y esto de ver a varios miles de personas lo suficientemente irritadas porque Johnny hace un chistecillo local como para darle un hostión de cuidado demuestra que la gente, definitivamente, es muy paleta. Qué le vamos a hacer, Johnny: ya te decíamos que nadie se ha enterado de nada, y el único movimiento popular que parecía agitar un poco el conformismo del personal se ha convertido definitivamente en un reducto de cazurros. Horreur.

El largo y cálido verano. Mañana, eso sí, comienza una nueva etapa porque, como viene siendo habitual, Mondo Cane hace el petate y se va a pasar un par de semanas a DonostiaSanSebastián a ver cómo va ese festival celebrado en el incomparable marco incomparable. Que esperamos salga mejor que el cartel anunciador, que no entendemos por qué tamaño esfuerzo en hacerlo cada año más feo. ¿Guiño cómplica hacia la mafia rosa, cada vez más extendida por los callejones donostiarras? ¿Mensaje subliminal que confirma esa leyenda urbana de que nuestro prócer Odón Elorza va a poner por fin en marcha un festival de aizkolaris asesinos en la Plaza de la Constitución? Pues no lo sabemos, pero de momento nuestro balance es uno solo: el cartel de este año es más feo incluso que el del anterior, que ya de por sí daba un poco de tirria.

Pero estas frívolas consideraciones estéticas no deben llevarnos a equívocos: tras tantos años echando pestes por el cariz neo-oenegero-yonkichic que estaba adoptando la cosa, por fin nuestros estimados dirigentes festivaleros se han decidido a hacer un par de ciclos para gente a la que le gusta el cine. Esa misma siempre ausente de la cita donostiarra. La calidad del dedicado al cine negro japonés está fuera de toda duda ya que la ha pergeñado en la sombra nuestro siempre admirado amigo Carlos Aguilar; del centrado en la magna obra monicelliana mejor ni les hablamos porque va a ser arrollador. Y eso pese a que la redacción de Mondo Cane ha trabajado duramente en él, y como muestra quedan un par de capítulos salidos de nuestra siempre grácil pluma en el libro que acompañará a la retrospectiva. Que por cierto nos lo ha dado esta misma mañana nuestro editor y ha quedado muy bien, o sea que les animamos desde ya a comprarlo o, viendo que no nos llevamos un duro de derechos de autor, al menos a piratearlo en su biblioteca más cercana. No nos queda sino mantener bien altas las expectativas, sobre todo porque mientras el personal menos ilustrado se estará pegando de bofetadas para ver el nuevo horror de Woody Allen o la nueva flor ojetera de Kim-Ki-Duk, nosotros nos lo vamos a pasar chachi disfrutando de cintas capitales como Un borghese piccolo piccolo y L'armata Brancaleone en unas salas desiertas. Y tanto que nos alegramos.

Pero todo esto será mañana, cuando los miembros de Mondo Cane recojamos nuestras acreditaciones y volvamos a la rutina de quedarnos sobados en los cines e intentar arrimarnos a alguna destrozona gracias a esa fascinación inmediata que provoca en las intocadas señoritas donostiarras llevar algo colgado al cuello en fechas festivaleras. Hasta entonces, solo nos queda enmendar un error: hace unos meses, llevados por el fervor de ver nuestra gloriosa enseña nacional enfrentada a los hijos de Beria en una semifinal futbolera nos dejamos arrastrar por el ímpetu rojigualda y titulamos erróneamente uno de nuestros fascinantes textos con un "¡Que nos devuelvan el oro de Moscú!" que hoy en día nos causa inmenso bochorno. Cuando el otro día leímos en la prensa socialdemócrata que el gobierno ruso había decidido por decreto ley establecer en los manuales escolares que Stalin "fue el más exitoso gobernante ruso del siglo XX" y que sus asesinatos masivos fueron "medidas necesarias, aunque excesivas, para mantener la disciplina" comprendimos cómo tanta propaganda antisoviética promovida por Rafael Arias Salgado había terminado laxando nuestras neuronas e, intentando enmendar nuestra injusta valoración hacia nuestros hermanos caucásicos, pusimos rápidamente un telegrama al Komintern solicitando nuestras más sinceras disculpas al mismo tiempo que recomendábamos fervientemente a los servidores del proletariado la retirada de la extemporánea consideración "aunque excesivas" del libro infantil. Dicho esto, y como tan sabiamente enunció nuestro admirado Iósif, "en el ejército ruso hace falta más valor para retirarse que para avanzar", por lo que estos mujiks se van a bandearse con las hordas cántabras. Ciao bambinos.

viernes, 12 de septiembre de 2008

¡A la mierda! ¡Váyase usted a la mierda!

"¿Pero cómo me va a gustar una mujer por culta? No, vamos, atraerme, es que no... me parece como inverosímil. Me puede gustar por culta... para maestra. Claro, pues que venga de 6 a 7, y cuánto cobra, y que me enseñe Filosofía Medieval o algo así, pero..."

"Yo creo que puede existir perfectamente una amistad entre un hombre y una mujer, siempre que ese hombre no sea yo".
Fernando Fernán Gómez, en La silla de Fernando
(David Trueba y Luis Alegre, 2006)

sábado, 28 de junio de 2008

¡Que nos devuelvan el oro de Moscú!

Menos mal, estimados lectores de Mondo Cane, que nuestro corresponsal en el incomparable marco incomparable invitónos el mes pasado al proteico concierto donostiarra de Franco Battiato y nos insufló un cierto ánimo para subsisitir este pavoroso mes de junio con 40 grados a la sombra que estamos sufriendo en Lavapiés. Menos mal, decimos, porque el resto de los acontecimientos veraniegos no está posibilitando la dignidad humana. Si un día se nos muere Dino Risi, al siguiente van y nos dicen que El coloso no es de don Francisco de Goya y Lucientes. La posmodernidad avanza con pasos de ídem y Mondo Cane hace lo posible por resisitir heroicamente sus embates. Pero no siempre es sencillo, aclaramos.

En toda esta avalancha de desgracias humanas, una noticia nos ha hecho mantener confianza en la especie. Y ha sido, aquí arriba lo tienen, la publicación tras cuatro años de espera de Tiempo de mitos. Las coproducciones cinematográficas entre la Italia fascista y la España franquista (1939-1943), magna (bueno, más o menos) obra de uno de nuestros colaboradores más afectados por la flojera canicular. Nos resistimos a repetir aquí las inexistentes alabanzas que ha recibido tal volumen entre la prensa especializada, aunque no duden que les escanearemos la reseña que va a encontrar el texto en el próximo número de Cahiers du Cinema, porque qué carajo, no sale todos los días un amiguete nuestro en la revista de Bazin y Truffaut. De momento, simplemente les señalamos un dato fascinante: en nuestro último viaje a Vascongadas nos sorprendimos al encontrar Tiempo de mitos en uno de los anaqueles del Koldo Mitxelena y hasta en los de la Biblioteca Municipal donostiarra. Aunque indudablemente lo que más ilusión ha hecho en esta su redacción de la calle del Amparo, donde con tanta frecuencia paladeamos las delicias de Une partie de campagne y La grande illusion, ha sido ver aparecer el volumen en una web de recursos sobre Jean Renoir. Suponíamos que después de esto poco más podíamos pedir a la vida, hasta que el otro día uno de nuestros más fieles colaboradores descubrió ante nuestra inconsciencia la imparable expansión internacional de Tiempo de mitos: ahí lo tienen como referencia namber uan de la entrada de la wikipedia alemana dedicada al Belagerung des Alcázars von Toledo. Estimados lectores, suponemos que la aparición de Mondo Cane en la wikipedia marca un punto de no retorno para ésta su redacción y sí, poco a poco nosotros también nos vamos infiltrando en la insospechada nave de la posmodernidad.

Y todo esto con la que está cayendo. No recordábamos un caldo similar desde aquel verano en el que la redacción de Mondo Cane viajó imprudentemente a Sicilia para presentar un cortometraje en un ignoto festival cinematográfico sículo y cada diez minutos teníamos que acompañar al licenciado Ventoleras a remojarse las canillas al estrecho de Messina para que no desfalleciera despatarrado en algún callejón bizantino. Lavapiés (Bostuana) ha mutado en la cashba argelina, con todo el personal despelotado en los balcones mientras se escucha cómo el barrio entero canta los goles de Turquía. Y España, mientras tanto, sigue en llamas: ayer por la mañana tuvimos que salir de casa y nos cruzamos con 1) una manifestación transmaribollera anticapitalista (se lo juramos) por la visibilidad homosexual (!) que, en sutil ironía, iba repartiendo bollos y tortillas por la calle 2) una mesa con un póster tamaño Perurena en el que se veía a Lenin con bañador y flotador (se lo juramos) donde se reclutaban infantes para pasar el verano en un campamento de jóvenes marxistas (se lo volvemos a jurar), donde suponemos harán apasionantes cursos y seminarios sobre organización de koljoses y estructuración de gulags. Pirracas, pese a su respetable edad, hizo un amago de apuntarse atraido por la tentación de haber visto en su juventud una oscura copia en Beta de Ilsa, la tigresa de Siberia, pero su atención rápidamente se distrajo hacia la nueva manifestación que nos arrolló por la calle, y que haría la número 3). Como tontos, allí nos fuimos animados por las banderas de la CNT que en ella se ondeaban, y a estas alturas seguimos sin saber qué es lo que se reclamaba, pero sí les podemos decir cuál era el grito estremecedor de los manifestantes: "a por ellos, oé, a por ellos, oé oé oééééééé". ¿La CNT arropando a la selección nacional? Pues quién sabe, pero viendo la que está cayendo por Madrid con la Eurocopa lo vemos muy posible.

Y es que la fiebre futboleira, estimados lectores de Mondo Cane, ha terminado arrastrándonos hasta a nosotros. Eso pese a que en sus inicios estuvo a punto de acabar con nuestra vida: el otro día salíamos de la Biblioteca Nacional y, al cruzar la Plaza de Colón vivimos una escena como recién salida de una película de Wellman, al intentar ser linchados por una sonriente multitud rojigualda que allí se agolpaba ante una macrotelevisora. Y es que el zangolotino de Calcapeitos, desde siempre nuestro princeps elegantiae, no había tenido otra que vestir con pantalón azul cielo y camiseta amarillo canario el mismo día que nuestras huestes defendían nuestro honor ante Suecia. Menos mal que salimos del paso y hemos podido vivir este resarcimiento histórico ante los sicarios de Beria en forma de 3-0. Y el domingo vibraremos -con una cerveza en la mano, comme il faut- ese no menos apasionante enfrentamiento nacionalsocialismo vs. nacionalcatolicismo que nos tiene ya absorbidos. Pero todo eso se lo contaremos otro día porque esta tarde, pese a tanto refunfuñar, nos vamos a ver la gira del Bob Dylan, que comenzamos con un poco de retraso porque ayer queríamos ver a Neil Young en ese megacentrocomercial que han instalado en Arganda del Rey. Pero no pasa nada: esta tarde estaremos sufriendo al vieho en la Sierra de Gredos y ahí comenzaremos un largo periplo que terminará dentro de un par de semanas en Lisboa, donde el Dylan encabeza un festival playero de muy buena pinta. Y donde estarán también Neil Young (con el que se prevé un clash of the titans antológico), Ben Harper y hasta los Rage Against the Machine, aquel grupo que tantas risas nos provocaba en los noventa. Una banda que decía ser anticapitalista y estar formada por grandes conocedores de la política internacional, como bien demostraron rápidamente: lo primero, al fichar con la Sony según encontraron un jitsingel; lo segundo, al equiparar la situación política vasca y la chiapeña en un video promocional. Para que luego Curri Valenzuela vaya por ahí diciendo que Ibarretxe no tiene razón.

jueves, 26 de junio de 2008

Los hundidos y los salvados

"Los provocadores, los avasalladores, todos aquellos que, de alguna manera, cometen injusticias, son culpables no sólo del mal que cometen sino también de la perversión que provocan en el ánimo de los ultrajados"
Carlo Manzoni

martes, 10 de junio de 2008

Ni un paso atrás

Aquellos que habían esperado con ansia ese "sueño de libertad" se sentían mucho peor cuando el encuentro resultaba decepcionante, lo que ocurría con frecuencia. (...). Las mujeres que los visitaban tenían sus propios problemas de que hablar. Por lo general, habían sufrido mucho a causa del confinamiento de sus maridos. No podían encontrar trabajo, ni estudiar, y a menudo tenían que ocultar su matrimonio a los vecinos (...). Los contactos con el mundo exterior siempre se complicaban con los deseos, las expectativas, la anticipación. Herling también escribe que "cualquiera que fuera la razón de la decepción -que la libertad vivida durante tres días no hubiera estado a la altura de la expectativa idealizada, o que hubiera sido muy corta, o que, al desvanecerse como un sueño interrumpido, dejaba un vacío nuevo en el que ya no había nada que esperar-, los prisioneros siempre se quedaban silenciosos e irritables después de las visitas, sin mencionar a aquellos para quienes la visita se había transformado en la triste formalidad de la separación y el divorcio. Krestynski en dos ocasiones intentó colgarse después de la visita de su esposa, que le pidió el divorcio y su consentimiento para dejar a los hijos de ambos en un orfelinato municipal". Herling, que era polaco, "nunca esperó una visita" en el local de encuentro, sin embargo apreció la importancia del lugar con más claridad que muchos escritores soviéticos. "Llegué a la conclusión de que si la esperanza puede ser el único significado que queda en la vida, entonces su realización puede a veces ser un tormento insoportable".

Anne Applebaum: Gulag

lunes, 9 de junio de 2008

Por el proletariado todo, menos tratarlo

"Con este diálogo llegamos a la taberna, y allí nos sentamos, pidiendo Lopito para sí aguardiente de Chinchón, y yo tintillo de Arganda. No estábamos solos en aquella academia de buenas costumbres, porque cerca de la mesa en que nosotros perfeccionábamos nuestra naturaleza física y moral, se veían hasta dos docenas de caballeros, en cuyas fisonomías reconocí a algunos famosos Hércules y Teseos de Lavapiés, de aquellos que invocó con épico acento el poeta al decir:

Grandes, invencibles héroes,

que en los ejércitos diestros
de borrachera, de rapiña,
gatería y vituperio,
fatigáis las faltriqueras,
las tabernas y los juegos"


Pérez Galdós, don Benito: El 19 de abril y el 2 de mayo

viernes, 16 de mayo de 2008

Mondi lontanissimi

Ya sabíamos nosotros que de algo tenía que servir tener una red de enviados especiales subcontratada por ETT extendida por todo el orbe. Fíjense que el otro día uno de ellos se puso en contacto con esta su redacción para avisarnos del acontecimiento: Franco Battiato actuaba en San Sebastián. Así, sin previo aviso. Y como nuestro corresponsal, amén de buena gente, es caritativo, no sólo nos informa del asunto sino que nos invita al acto. Da gusto poder recuperar ocasionalmente la confianza en el género humano. Bueno, en alguno de sus integrantes, tampoco nos pasemos.

Huelga decirles que entre nuestro franquismo irredente y nuestra querencia por asistir a cosas por el jepeto no tardamos en ubicarnos en el marco incomparable. Superamos incluso la tirria que nos da ver estas cosas en el Kursaal donostiarra, ese lugar que te fuerza a asistir a conciertos en los que está rigurosamente prohibido fumar, beber e incluso levantarse. Las situaciones bizarras que hemos tenido que vivir en tal auditorio rozan lo paranoico: el licenciado Ventoleras recordaba cómo en aquella gira en la que Lou Reed iba acompañado por una banda que sonaba como una locomotora descarrilando (eran otros tiempos -o tempora, o mores, que decían los latinos- y todavía no hacía tai-chi sobre el escenario para rubor de sus seguidores) llegó a ser agredido físicamente por una señorita azofaifa de uniforme imposible al levantarse para bailar con una destrozona en una esquina del pasillo lateral.

Menos mal que la presencia de Battiato es suficiente para superar incluso estas tristes contingencias posmodernas. Ni idea teníamos de las órbitas por las que circularía el buen Franco a estas alturas: no recordamos ya la de veces que le hemos visto live and in person y la estructura de los shows nunca ha tenido que ver lo más mínimo una con otra. Pero en fin, qué importa el asunto: tras el triste fallecimiento de Battisti, sólo el Dylan y los Stones (cuando tienen buen día, cosa que no les sucede desde el 99) tienen un repertorio tan demoledor como el tío Franco. Y eso siempre es un punto de partida de confianza.

Miren ustedes que todo aquello podía haber terminado muy mal, porque al entrar en el recinto comprobamos algo alarmante: Battiato venía acompañado por, atención, dos bandas de jovenzuelos veinteañeros como grupos de apoyo. La primera, masculina, se acercaba a una especie de Franz Ferdinands sin dinero para comprarse ropa ni hacerse un corte de pelo chic. Cosa, por otra parte, de agradecer. Lo de la segunda, de féminas, no tenía nombre: venía a ser algo así como un triste grupo emo-core vestido cual musas del prerrafaelismo afectadas por algún tipo de retraso mental (esa moda de cantar con las patitas torcidas debería comenzar a ser punible por lo criminal). Dentro de este conjunto, sólo nos quedaba el consuelo de ver un piano de cola a un lado y de saber que tarde o temprano saldría a escena Manlio Sgalambro a decir algo sensato.

Pero que no cundan alarmas, estimados lectores, que con estos mimbres Battiato te teje unos cestos descomunales. El concierto alternaba momentos de voz y piano con temas guitarreros que nos pusieron los pelos como escarpias. En viendo esto, sólo cabía esperar un setlist demoledor y, evidentemente, así lo fue. Si con el piano Battiato se soltó con temas menos populares absolutamente exquisitos, las guitarras reservadas para los greitesjits terminaron sonando bien pese a la abundancia de niñatos y aquello fue un exceso de repertorio descomunal. En efecto: en apenas diez minutos habíamos caído rendidos ante el desbordamiento battiatesco y ya hasta los tres temas que se marcó en castellano nos sonaron a gloria.

Quién nos iba a decir que entre tanto derroche Battiato ha terminado por incluir en el repertorio fijo varios asuntos que nadie en su sano juicio podría esperarse y que nos alegraron sobremanera, como la apabullante Nómadas, una rescatada Prospettiva Nievsky y dos o tres versiones de ese disco que nadie aprecia pero que en Mondo Cane consideramos una obra excelsa de la música contemporánea, FLEURs -junto a Selfportrait uno de los poquísimos discos de versiones que no dan vergüenza ajena-. Y es que a estas alturas escuchar en directo un tema de Fabrizio de André o ese Ruby tuesday arollador (¡con cuatro guitarras eléctricas al mismo tiempo!) es mucho más de lo que nadie nos puede ofrecer en un escenario a estas alturas, qué duda cabe.

Y en fin, que entre tanto derroche sentimental incluso encontramos un momento para recordar con añoranza uno de los mejores conciertos que jamás hayamos visto. Fue de Battiato, de quién si no, y en los jardines de una villa barroca perdida en un remoto lugar de la campiña luccese que ni tan siquiera figuraba en los mapas. Tras dar más vueltas que un loco, conseguimos dar con ella y sentarnos en el prado bajo la noche estrellada toscana a ver qué nos deparaba la velada. A priori no lo sabíamos muy bien: hacía quince años que no lo veíamos en concierto, Battiato regresaba de sus titubeantes retiros espirituales en Asia central y ni sabíamos por qué órbitas celestes estaría circulando a esas alturas. Nuestro estupor creció al ver que la banda de apoyo la conformaban un piano, un contrabajo y un asexuado señor que hacía las veces de soprano. Pero en apenas unos segundos nos dimos cuenta de que lo que allí íbamos a vivir superaría con creces lo imaginable, y así fue. Sólo podemos contarles, queridos lectores, que en el segundo tema nos giramos hacia una querida colaboradora de Mondo Cane que nos acompañaba en tal acontecimiento (y que estaba, por cierto, arrebatadora aquella noche) y la descubrimos soltando unas breves lágrimas de felicidad.

Y como Pirracas se está poniendo un poco pesado para no cerrar el asunto con este exceso de repostería, no podemos evitar concluirlo con esta cosa, punto cumbre del camp local y que, la verdad, siempre nos ha hecho mucha gracia.

miércoles, 9 de abril de 2008

Oligarquía y caciquismo

Tanto tiempo ha transcurrido desde que la redacción de Mondo Cane no se pasara por este blog con el que sus componentes aportan sus migajas de genialidad al mundo contemporáneo que algunos de nuestros fieles y sabios lectores habían comenzado ya a redactar nuestro obituario.

Craso error, porque siempre se van los mejores y, en consecuencia, la parca no nos ha tocado a nosotros, sino a Charlton Heston y a Rafael Azcona, ese único lector potencial de nuestro libro. Su viaje a Solaris nos ha sumido en un estado anímico lamentable del que intentamos reponernos entre tantos acontecimientos que, cual serial decimonónico, se han ido precipitando ajetreadamente estos días. Haciendo memoria, recordamos remotamente cómo nuestro agónico libro un buen día cobró vida propia y cual (pos, por supuesto)moderno Frankenstein se separó de sus creadores y en pleno ataque naked lunch comenzó a respirar por su cuenta, prolongó y recortó sus páginas sin contar con nosotros y duerme en estos momentos en unos anaqueles interminables y repletos de manuscritos de Filmoteca Española, en una posición que no deja de recordarnos al embalado de bienes de Xanadú o mismamente al Arca de la Alianza en la película que la lanzó a la fama. El funcionariado nos aseguró que estará en la calle a final de año, lo que en su koiné privada quiere decir que se publicará, si acompaña la suerte, allá por 2011. Calcapeitos desapareció dos días de la redacción, también, y a su regreso nos dijo que venía de contemplar con gran interés el homenaje que se había tributado a Millán Astray en La Coruña, aunque no nos lo creímos y suponemos más bien que se entrampó con alguna destrozona como muy lejos en Cuatro Caminos. Y al mismo tiempo, Ventoleras cree recordar que saldamos varias conferencias por esas aulas universitarias de nuestra Piel de Toro. Recordamos una rodeados de gente muy simpática allá por Polaris Wourld, donde no vimos ningún Salzillo pero sí nos encontramos con amiguetes y nos pusimos hasta las pencas de comer y privar, y otra impartida en el Aula Magna de la Universidad de Salamanca que, imitando a nuestro modélico antecesor en la tribuna, el licenciado Pirracas concluyó con un viril grito de ¡Viva la muerte! que desgraciadamente quedó ahogado por los aplausos de la muchachada. Motivados no por la excelencia de la disertación sino básicamente porque Calcapeitos, previamente, había esbozado unos pequeños pasos del Chiki-chiki que enloquecieron al personal y que, viendo el ambiente que se respiraba en charroland en aquellos días preprocesionales, estuvieron cerca de organizar algo similar a lo sucedido en el video de aquí abajo. Y es que ya lo anunciamos en su día: el erial universitario no estaba preparado para la llegada de Mondo Cane a sus aulas. Que no digan que no les avisamos.


Y en fin, estimados lectores, que la entrega de nuestro manuscrito nos ha dejado con un vacío existencial en el que creemos vislumbrar todo el angst del mundo contemporáneo. O sea que nos vamos a ver I'm not there, que no hemos tenido tiempo todavía de hacerlo. Les dejamos con esta fascinante frase de Pío Baroja que encontramos cuando leímos el otro día por enésima vez Los pilotos de altura: "después un cura, pequeñito y redondo como un huevo, con una cara como otro huevo y dos ojos como dos huevos, cantó canciones vascas apoyándose con las dos manos en un paraguas". Para que luego digan de su falta de riqueza a la hora de utilizar el adjetivo. Menos mal que nos queda don Pío para estos momentos de flojera.

miércoles, 26 de marzo de 2008

La sensualidad pervertida

"Las mujeres parecen primero ángeles, luego supone uno si serán demonios, y poco a poco empieza uno a comprender, que son hembras, como las yeguas, como las vacas... Un poco peor, por lo que tienen de personas..."

Pío Baroja
La feria de los discretos



Huelga decirles, queridos lectores, que esta su redacción de Mondo Cane está desolada tras conocer la última humorada de Rafael Azcona: decidir morirse un Domingo de Resurrección. Mañana si tenemos tiempo y ganas igual escribimos algo sobre el mejor guionista de la historia del cine y nuestro padre putativo, e igual hasta les contamos de la última vez que hablamos con él y nos dijo que tenía ganas de leer nuestra próxima maister work literaria. Por hoy no se nos ha ocurrido otra cosa mejor que dejarles una razonable cita de nuestro admirado Don Pío, el escritor favorito de Don Rafaé. Ciao maschio!

sábado, 8 de marzo de 2008

Las 120 jornadas de Sodoma

"Cúanta felicidad nos ha traído Zapatero. Algunos no hemos terminado de tener un orgasmo detrás de otro. Nunca había tenido tantos: primero los que me da mi marido y luego los que me da Zapatero, ¡orgasmos democráticos!"
Pedro Zerolo, cargo público
Mitín del PSOE en Vitoria, 6 de marzo de 2008

Mondo Cane no quiere desaprovechar la oportunidad que nos ofrece esta jornada de reflexión para felicitar a los candidatos electorales por el elevado nivel político mostrado en debates y actos públicos de todo pelaje. Estamos deseando ya que lleguen las próximas elecciones para volver a paladear algo de similar altura. Por cierto, que ante la insistencia de las fuerzas políticas reclamando nuestra significación política en campaña, les confesamos que por fin nos hemos decidido: nuestro voto será para este candidato. No lo duden.