viernes 13 de febrero de 2009

Derivas circulares en el tiempo

Era de esperar, estimados amigos de Mondo Cane. Sabiendo como saben ustedes del alto grado de seguimiento que tiene éste su blog entre las altas esferas del poder, era inevitable caer rendidos ante los cantos de sirena que imparablemente nos llegaban desde las más altas cumbres del culturetismo madrileño. No, no piensen ustedes que nos hemos lanzado al espionaje político, cosa que Pirracas se ha pensado muy seriamente dados los últimos acontecimientos. Al contrario, amigos nuestros: nos hemos puesto a trabajar en el centro artístico más flamante de la madre patria. Algo que sin duda les sorprenderá no por las tan altas cimas logradas, sino por ver asociada la palabra "trabajar" a éstos sus redactores.

Sorpresa suya, que no nuestra, porque la misma víspera de nuestra andadura circular nos llegó una clara señal del Aldilá que Calcapeitos, siempre con la puerta abierta a lo desconocido, captó de inmediato. Aunque, a decir verdad, no lo tenía difícil porque el emisario esotérico no era otro que Paul Naschy. Así cualquiera.
.
Nos explicamos. Paladeábamos hace unas semanas en nuestra redacción una infecta copia de El francotirador, esa versión castiza de Taxi Driver pero en mejor en la que el bueno de Jacinto, traumatizado por la muerte de su hija en un atentado frustrado hacia el Generalísimo, viaja a Madrid con la intención de pegar un tiro al Caudillo en plena demostración sindical del 1 de mayo. Cuál sería nuestro estupor cuando el francotirador, en sus desvelos que traduce en paseos sin rumbo por la capital meditando su plan, se gira repentinamente al circular por la calle de Alcalá y, cegado por esa luz como de origen fotoatómico, fija su mirada obsesivamente en el edificio que ocupa la ilustración.


Y no, no nos referimos a ése de tan estilizada decoración folclórica en su fachada que era en tiempos sin duda mejores sede central del partido único (y que, en pleno giro lampedusiano, ha sido sustituida por el Blanquerna y hasta por la sede central de la EMI -there is no reason why-). Sino al de al lado, al del fascinante arquitecto Antonio Palacios, que ha sido siempre nuestro punto de referencia en el Foro, que acogió una entrañable cheka en los años de la revolución social -como no se cansa de recordar TeleMadrid cada vez que algún escritor de tendencias no ultramontanas presenta un libro en la sede- y que ahora acoge el punto cultural de mayor solera de este país. Pues allí que estamos. Trabajando, por decir algo.

En efecto, lectores de Mondo Cane: algún insensato ha dejado en nuestras manos la programación de la única sala de cine decente que queda en esta ciudad. Lo sucedido a continuación comienza a asemejarse al apocalipsis: si nuestra primera decisión fue organizar un más que merecido homenaje a Stelvio Cipriani, compositor de la banda sonora maximum r'n'b de La invasión de los zombis atómicos, las siguientes derivas han circulado hacia una retrospectiva del free cinema inglés y un monográfico integral de Buñuel que no pudo hacer ni el Festival de Berlín hace un par de años. Esto para arrancar, porque se avecinan proyecciones descomunales de nuestra pinícula favorita (Shoah, claro), el estreno mundial de la película más esperada del año y hasta de un Pasolini completamente inédito, una muestra del cine blaxploitation más macarra, y con un poco de suerte hasta a un cine de verano instalado en la azotea del edificio más molón de todo Madrid. Que se va a inaugurar, comme il faut, con un ciclo de cine bizarro italiano que no se lo salta un gitanaco. Eso si la Dirección de esta santa casa no nos echa antes, cosa que nos tememos va a suceder en breve dado que nuestro cine estaba antes ocupado por wongkarwais, kinkiduks y coñazos similares que tanto gustaban a los gafapastas habituales que, huelga decir, han desertado rápidamente de nuestra sala. Pero que nos quiten lo bailao: proyectar en un cine en 35 mm. y en V.O.S. una copia excelente de El manantial ya ha garantizado un lugar de honor en el pudridero del Escorial a nuestros cadáveres, rigurosamente vestidos con hábitos franciscanos. Y por supuesto, exquisitos (o excelentísimos, dado que pronto proyectaremos también el incontestable capolavoro de Francesco Rosi).

Ya lo ven ustedes, amigos: partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria, como decía el otro. Pero la verdad, con lo que nos ha gustado siempre a nosotros hacer proselitismo entre las masas, no se nos ocurre ocupación mejor. Al menos de momento. Y otro día les contamos cómo dentro de poco Mondo Cane se va a casaputas a ver a este imparable señor que tan grandes momentos nos está dando últimamente.

Ateo gracias a Dios

Jean-Claude Carrière.- No le gustaba escribir. No sabía, no podía dibujar (...). Era un cineasta de nacimiento, yo diría, y encontró con el cine su propio modo de hacer cosas, de decir y de enseñar cosas. De haber nacido en el siglo XVII, ¿qué hubiera hecho Luis Buñuel?

Juan Luis Buñuel.- Carnicero.

El último guión. Buñuel en la memoria
(Gaizka Urresti y Javier Espada, 2008)

domingo 30 de noviembre de 2008

El hecho diferencial

"Los nacionalismos -incluido el español y en primer lugar- puede que expresen una ideología política, pero en realidad son un enigma sandunguero, una manía identitaria, un romanticismo badulaque, un sarpullido folclórico, un rebuzno en estadios de fútbol, una carroña sentimental que ni los cuervos más famélicos se comerían y primo hermano del patriotismo. ¡Pero hay que ver cuán apreciada es esta bazofia en los pesebres del pueblo!" .
.
Juan Marsé, haciendo amigos en la concesión del Premio Cervantes

viernes 31 de octubre de 2008

She ain't no human being

Estimados lectores de Mondo Cane, huelga decirles que hemos compartido con todos ustedes esta misma mañana el refocilgue suscitado por la prensa diaria. Y no, no lo decimos por ese recuadrito de la esquina inferior derecha en la que Agustín Díaz-Yanes, uno de los pocos realizadores sensatos que nos quedan en este país, declara lo que todos sabemos, sino porque la cabecera del diario Público vuelve a demostrar que el nivel periodístico en este país desde la muerte de Ángel Fernández Santos quizás no ande muy boyante, pero el de los encargados de diseñar portadas sigue siendo galáctico. Ahí queda para la posteridad este remedo de viejos hitos de cuando la música popular todavía molaba (o tempora, o mores) que acaba de enmarcar el doctor Calcapeitos para colgar junto con otras piedras miliares del portadismo celtibérico que forman un auténtico hall of fame en las paredes de nuestra redacción. Desde aquella famosa del ABC en pleno inicio de la Semana Grande donostiarra en tiempos mucho más revueltos en la que, sobre una foto idílica de la playa de la Concha, figuraba el famoso "fiestas de San Sebastián, fiestas de España", hasta aquél de La Razón con un fotomontaje de dos famosos personajes folclóricos y el encabezado "Arzallus-Laden", este God save the Queen castizo y pinturero se ha situado muy cerquita de nuestra all time favourite: el de Raúl subido a un elefante que ilustró hace unos años la cabecera del Marca, periódico que cada día nos gusta más por contenidos y sobre todo portadas. Y decimos que muy cerquita porque todo esto nos pilla viehos y desde que nos leímos la biografía borbónica de Paul Preston nos hemos hecho monárquicos de toda la vida, que si no...

sábado 18 de octubre de 2008

La socialización del conflicto

"Presencié una vez en un cine hace como unos veinte años algo que me espeluznó, en la época aquella del cine de leones y de romanos. Yo hacía cola para comprar la entrada. Puede que se tratara de Ursus, una película italiana en la que trabajaban, no sé, Endo Frascati, Tulio Monici, Franca Dorati, y también Conrado Sanmartín. De pronto, en la cola, una señora que miraba las carteleras dio un grito espantoso, pero espantoso de verdad, tirando de su marido para sacarle de la cola. Fíjate si gritaría, que el nombre del marido se me ha quedado grabado como un flechazo: '¡Agustín, que es españolaaaaa!'. La mujer acababa de leer en los carteles el nombre de Conrado Sanmartín".
Fernando Fernán-Gómez, en:
Diego Galán: La buena memoria, 1997.
.
.
Valga la cita para señalar que Conrado Sanmartín es, en la nunca modesta opinión de Mondo Cane, una de esas grandes cosas que le han pasado al cine español. Afirmación que hacemos sin quórum porque Calcapeitos dice preferir ampliamente a Sara Lezana, aunque nos parece que afronta la afirmación desde un prisma alternativo.

miércoles 17 de septiembre de 2008

Never trust a hippy

La repentina desaparición de escotes en el siempre minifaldero barrio de Lavapiés nos ha llevado rápidamente a una sagaz conclusión, estimados lectores de Mondo Cane: se ha terminado el verano. Y esto, que lamentamos sobremanera no por la calima sino por la imposibilidad de seguir dedicando nuestro tiempo de ocio al agradable espectáculo de ver señoritas semidesnudas por la calle, suponemos que alegrará inmensamente a Protección Civil porque sí, sufridos amigos: por fin volvemos a estar localizables en la calle del Amparo.
.

¿Dónde ha estado la redacción de Mondo Cane este verano?, se pregunta la España de bien. Pues de conciertos, queridos amigos. Dónde íbamos a estar con estos calores.

Nuestro periplo comenzó pronto, pero bien pudo iniciarse antes. Porque allá por el ya lejano junio nos enteramos de que Tom Waits iba a actuar en nuestro poblacho, cosa que nos importaba más bien poco hasta que el dottor Pirracas, siempre a la última en tendencias musicales gracias a que a estas alturas sigue comprando el Heavy Rock, nos informó de que Scarlett Johansson había grabado un disco de covers del señor Waits. Y cuando vimos que las entradas del show salían a 200 eurodólares por barba, rápidamente hicimos la ecuación y supusimos que el abultado precio se debía a que el viejo llevaría consigo a la hinchadísima actriz para que ésta practicara al menos una fellatio a los asistentes. Con tal esperanza intentamos hacernos con unos billetes, pero cuando la señorita de la taquilla nos informó de que en el precio no se incluía práctica sexual alguna el licenciado Ventoleras espetó sabiamente una frase esquilmada a su señora madre -“a robar a Sierra Morena”- y decidimos dedicarnos a actividades más populares. Seguimos, eso sí, a distancia la tournée, y cuando en pensando en los dineros pagados por los gafipastas nos enteramos de que en el evento celebrado en Barcelona había habido problemas de sonido durante más de media hora supusimos lógicamente que aquello habría provocado una feliz reedición de la Semana Trágica de 1909. Pero no, amigos, para nuestra maravilla la gente incluso aplaudió, lo que nos dio nuevamente una pista de la flojera de espíritu insuflada a Catalunya en estos últimos años.

Nada de todo esto, evidentemente, sucedió en el capital concierto que ha cerrado nuestro periodo estival, el antológico que ofrecieron los Sex Pistols en la capital patatera. Antes habíamos visto, si no recordamos mal, a Franco Battiato nuevamente, y a Neil Young, y a Bob Dylan varias veces, e incluso tenemos un vago recuerdo de haber pasado unos muy agradables días en un festival playero lisboeta que estuvo así como muy bien. Pero de esto no les contamos mucho porque ya hemos dedicado a todos ellos páginas y páginas en momentos anteriores de Mondo Cane. Y decíamos que mientras Celtiberia se sumergía en esos conciertos de rock para señores mayores que iba dando el huracán Bruce Spín-Stín por la piel de toro, volvimos a hacer los bártulos y nos largamos a Patatoland para ver a Johnny Rotten enfrentándose a la rebelión de las masas.

Y se rebelaron, qué duda cabe, o al menos las más descerebradas. La que se montó en las campas de Mendizabala ya la hemos contado por algún lado, o sea que les remitimos a este bonito link donde pueden ustedes leer una apasionada crónica del antológico mogollón. Nuestra conclusión es la misma que ya teníamos antes del show: que el punk del 77 ha sido la única cosa medianamente inteligente que ha pasado en la historia de la cultura popular desde la edición de Blonde on blonde (sea hecha la salvedad de la publicación de Selfportrait, pero eso sería otra historia) pero que nadie se ha enterado de nada. Y esto de ver a varios miles de personas lo suficientemente irritadas porque Johnny hace un chistecillo local como para darle un hostión de cuidado demuestra que la gente, definitivamente, es muy paleta. Qué le vamos a hacer, Johnny: ya te decíamos que nadie se ha enterado de nada, y el único movimiento popular que parecía agitar un poco el conformismo del personal se ha convertido definitivamente en un reducto de cazurros. Horreur.

El largo y cálido verano. Mañana, eso sí, comienza una nueva etapa porque, como viene siendo habitual, Mondo Cane hace el petate y se va a pasar un par de semanas a DonostiaSanSebastián a ver cómo va ese festival celebrado en el incomparable marco incomparable. Que esperamos salga mejor que el cartel anunciador, que no entendemos por qué tamaño esfuerzo en hacerlo cada año más feo. ¿Guiño cómplica hacia la mafia rosa, cada vez más extendida por los callejones donostiarras? ¿Mensaje subliminal que confirma esa leyenda urbana de que nuestro prócer Odón Elorza va a poner por fin en marcha un festival de aizkolaris asesinos en la Plaza de la Constitución? Pues no lo sabemos, pero de momento nuestro balance es uno solo: el cartel de este año es más feo incluso que el del anterior, que ya de por sí daba un poco de tirria.

Pero estas frívolas consideraciones estéticas no deben llevarnos a equívocos: tras tantos años echando pestes por el cariz neo-oenegero-yonkichic que estaba adoptando la cosa, por fin nuestros estimados dirigentes festivaleros se han decidido a hacer un par de ciclos para gente a la que le gusta el cine. Esa misma siempre ausente de la cita donostiarra. La calidad del dedicado al cine negro japonés está fuera de toda duda ya que la ha pergeñado en la sombra nuestro siempre admirado amigo Carlos Aguilar; del centrado en la magna obra monicelliana mejor ni les hablamos porque va a ser arrollador. Y eso pese a que la redacción de Mondo Cane ha trabajado duramente en él, y como muestra quedan un par de capítulos salidos de nuestra siempre grácil pluma en el libro que acompañará a la retrospectiva. Que por cierto nos lo ha dado esta misma mañana nuestro editor y ha quedado muy bien, o sea que les animamos desde ya a comprarlo o, viendo que no nos llevamos un duro de derechos de autor, al menos a piratearlo en su biblioteca más cercana. No nos queda sino mantener bien altas las expectativas, sobre todo porque mientras el personal menos ilustrado se estará pegando de bofetadas para ver el nuevo horror de Woody Allen o la nueva flor ojetera de Kim-Ki-Duk, nosotros nos lo vamos a pasar chachi disfrutando de cintas capitales como Un borghese piccolo piccolo y L'armata Brancaleone en unas salas desiertas. Y tanto que nos alegramos.

Pero todo esto será mañana, cuando los miembros de Mondo Cane recojamos nuestras acreditaciones y volvamos a la rutina de quedarnos sobados en los cines e intentar arrimarnos a alguna destrozona gracias a esa fascinación inmediata que provoca en las intocadas señoritas donostiarras llevar algo colgado al cuello en fechas festivaleras. Hasta entonces, solo nos queda enmendar un error: hace unos meses, llevados por el fervor de ver nuestra gloriosa enseña nacional enfrentada a los hijos de Beria en una semifinal futbolera nos dejamos arrastrar por el ímpetu rojigualda y titulamos erróneamente uno de nuestros fascinantes textos con un "¡Que nos devuelvan el oro de Moscú!" que hoy en día nos causa inmenso bochorno. Cuando el otro día leímos en la prensa socialdemócrata que el gobierno ruso había decidido por decreto ley establecer en los manuales escolares que Stalin "fue el más exitoso gobernante ruso del siglo XX" y que sus asesinatos masivos fueron "medidas necesarias, aunque excesivas, para mantener la disciplina" comprendimos cómo tanta propaganda antisoviética promovida por Rafael Arias Salgado había terminado laxando nuestras neuronas e, intentando enmendar nuestra injusta valoración hacia nuestros hermanos caucásicos, pusimos rápidamente un telegrama al Komintern solicitando nuestras más sinceras disculpas al mismo tiempo que recomendábamos fervientemente a los servidores del proletariado la retirada de la extemporánea consideración "aunque excesivas" del libro infantil. Dicho esto, y como tan sabiamente enunció nuestro admirado Iósif, "en el ejército ruso hace falta más valor para retirarse que para avanzar", por lo que estos mujiks se van a bandearse con las hordas cántabras. Ciao bambinos.

viernes 12 de septiembre de 2008

¡A la mierda! ¡Váyase usted a la mierda!

"¿Pero cómo me va a gustar una mujer por culta? No, vamos, atraerme, es que no... me parece como inverosímil. Me puede gustar por culta... para maestra. Claro, pues que venga de 6 a 7, y cuánto cobra, y que me enseñe Filosofía Medieval o algo así, pero..."

"Yo creo que puede existir perfectamente una amistad entre un hombre y una mujer, siempre que ese hombre no sea yo".
Fernando Fernán Gómez, en La silla de Fernando
(David Trueba y Luis Alegre, 2006)

sábado 28 de junio de 2008

¡Que nos devuelvan el oro de Moscú!

Menos mal, estimados lectores de Mondo Cane, que nuestro corresponsal en el incomparable marco incomparable invitónos el mes pasado al proteico concierto donostiarra de Franco Battiato y nos insufló un cierto ánimo para subsisitir este pavoroso mes de junio con 40 grados a la sombra que estamos sufriendo en Lavapiés. Menos mal, decimos, porque el resto de los acontecimientos veraniegos no está posibilitando la dignidad humana. Si un día se nos muere Dino Risi, al siguiente van y nos dicen que El coloso no es de don Francisco de Goya y Lucientes. La posmodernidad avanza con pasos de ídem y Mondo Cane hace lo posible por resisitir heroicamente sus embates. Pero no siempre es sencillo, aclaramos.

En toda esta avalancha de desgracias humanas, una noticia nos ha hecho mantener confianza en la especie. Y ha sido, aquí arriba lo tienen, la publicación tras cuatro años de espera de Tiempo de mitos. Las coproducciones cinematográficas entre la Italia fascista y la España franquista (1939-1943), magna (bueno, más o menos) obra de uno de nuestros colaboradores más afectados por la flojera canicular. Nos resistimos a repetir aquí las inexistentes alabanzas que ha recibido tal volumen entre la prensa especializada, aunque no duden que les escanearemos la reseña que va a encontrar el texto en el próximo número de Cahiers du Cinema, porque qué carajo, no sale todos los días un amiguete nuestro en la revista de Bazin y Truffaut. De momento, simplemente les señalamos un dato fascinante: en nuestro último viaje a Vascongadas nos sorprendimos al encontrar Tiempo de mitos en uno de los anaqueles del Koldo Mitxelena y hasta en los de la Biblioteca Municipal donostiarra. Aunque indudablemente lo que más ilusión ha hecho en esta su redacción de la calle del Amparo, donde con tanta frecuencia paladeamos las delicias de Une partie de campagne y La grande illusion, ha sido ver aparecer el volumen en una web de recursos sobre Jean Renoir. Suponíamos que después de esto poco más podíamos pedir a la vida, hasta que el otro día uno de nuestros más fieles colaboradores descubrió ante nuestra inconsciencia la imparable expansión internacional de Tiempo de mitos: ahí lo tienen como referencia namber uan de la entrada de la wikipedia alemana dedicada al Belagerung des Alcázars von Toledo. Estimados lectores, suponemos que la aparición de Mondo Cane en la wikipedia marca un punto de no retorno para ésta su redacción y sí, poco a poco nosotros también nos vamos infiltrando en la insospechada nave de la posmodernidad.

Y todo esto con la que está cayendo. No recordábamos un caldo similar desde aquel verano en el que la redacción de Mondo Cane viajó imprudentemente a Sicilia para presentar un cortometraje en un ignoto festival cinematográfico sículo y cada diez minutos teníamos que acompañar al licenciado Ventoleras a remojarse las canillas al estrecho de Messina para que no desfalleciera despatarrado en algún callejón bizantino. Lavapiés (Bostuana) ha mutado en la cashba argelina, con todo el personal despelotado en los balcones mientras se escucha cómo el barrio entero canta los goles de Turquía. Y España, mientras tanto, sigue en llamas: ayer por la mañana tuvimos que salir de casa y nos cruzamos con 1) una manifestación transmaribollera anticapitalista (se lo juramos) por la visibilidad homosexual (!) que, en sutil ironía, iba repartiendo bollos y tortillas por la calle 2) una mesa con un póster tamaño Perurena en el que se veía a Lenin con bañador y flotador (se lo juramos) donde se reclutaban infantes para pasar el verano en un campamento de jóvenes marxistas (se lo volvemos a jurar), donde suponemos harán apasionantes cursos y seminarios sobre organización de koljoses y estructuración de gulags. Pirracas, pese a su respetable edad, hizo un amago de apuntarse atraido por la tentación de haber visto en su juventud una oscura copia en Beta de Ilsa, la tigresa de Siberia, pero su atención rápidamente se distrajo hacia la nueva manifestación que nos arrolló por la calle, y que haría la número 3). Como tontos, allí nos fuimos animados por las banderas de la CNT que en ella se ondeaban, y a estas alturas seguimos sin saber qué es lo que se reclamaba, pero sí les podemos decir cuál era el grito estremecedor de los manifestantes: "a por ellos, oé, a por ellos, oé oé oééééééé". ¿La CNT arropando a la selección nacional? Pues quién sabe, pero viendo la que está cayendo por Madrid con la Eurocopa lo vemos muy posible.

Y es que la fiebre futboleira, estimados lectores de Mondo Cane, ha terminado arrastrándonos hasta a nosotros. Eso pese a que en sus inicios estuvo a punto de acabar con nuestra vida: el otro día salíamos de la Biblioteca Nacional y, al cruzar la Plaza de Colón vivimos una escena como recién salida de una película de Wellman, al intentar ser linchados por una sonriente multitud rojigualda que allí se agolpaba ante una macrotelevisora. Y es que el zangolotino de Calcapeitos, desde siempre nuestro princeps elegantiae, no había tenido otra que vestir con pantalón azul cielo y camiseta amarillo canario el mismo día que nuestras huestes defendían nuestro honor ante Suecia. Menos mal que salimos del paso y hemos podido vivir este resarcimiento histórico ante los sicarios de Beria en forma de 3-0. Y el domingo vibraremos -con una cerveza en la mano, comme il faut- ese no menos apasionante enfrentamiento nacionalsocialismo vs. nacionalcatolicismo que nos tiene ya absorbidos. Pero todo eso se lo contaremos otro día porque esta tarde, pese a tanto refunfuñar, nos vamos a ver la gira del Bob Dylan, que comenzamos con un poco de retraso porque ayer queríamos ver a Neil Young en ese megacentrocomercial que han instalado en Arganda del Rey. Pero no pasa nada: esta tarde estaremos sufriendo al vieho en la Sierra de Gredos y ahí comenzaremos un largo periplo que terminará dentro de un par de semanas en Lisboa, donde el Dylan encabeza un festival playero de muy buena pinta. Y donde estarán también Neil Young (con el que se prevé un clash of the titans antológico), Ben Harper y hasta los Rage Against the Machine, aquel grupo que tantas risas nos provocaba en los noventa. Una banda que decía ser anticapitalista y estar formada por grandes conocedores de la política internacional, como bien demostraron rápidamente: lo primero, al fichar con la Sony según encontraron un jitsingel; lo segundo, al equiparar la situación política vasca y la chiapeña en un video promocional. Para que luego Curri Valenzuela vaya por ahí diciendo que Ibarretxe no tiene razón.

jueves 26 de junio de 2008

Los hundidos y los salvados

"Los provocadores, los avasalladores, todos aquellos que, de alguna manera, cometen injusticias, son culpables no sólo del mal que cometen sino también de la perversión que provocan en el ánimo de los ultrajados"
Carlo Manzoni

martes 10 de junio de 2008

Ni un paso atrás

Aquellos que habían esperado con ansia ese "sueño de libertad" se sentían mucho peor cuando el encuentro resultaba decepcionante, lo que ocurría con frecuencia. (...). Las mujeres que los visitaban tenían sus propios problemas de que hablar. Por lo general, habían sufrido mucho a causa del confinamiento de sus maridos. No podían encontrar trabajo, ni estudiar, y a menudo tenían que ocultar su matrimonio a los vecinos (...). Los contactos con el mundo exterior siempre se complicaban con los deseos, las expectativas, la anticipación. Herling también escribe que "cualquiera que fuera la razón de la decepción -que la libertad vivida durante tres días no hubiera estado a la altura de la expectativa idealizada, o que hubiera sido muy corta, o que, al desvanecerse como un sueño interrumpido, dejaba un vacío nuevo en el que ya no había nada que esperar-, los prisioneros siempre se quedaban silenciosos e irritables después de las visitas, sin mencionar a aquellos para quienes la visita se había transformado en la triste formalidad de la separación y el divorcio. Krestynski en dos ocasiones intentó colgarse después de la visita de su esposa, que le pidió el divorcio y su consentimiento para dejar a los hijos de ambos en un orfelinato municipal". Herling, que era polaco, "nunca esperó una visita" en el local de encuentro, sin embargo apreció la importancia del lugar con más claridad que muchos escritores soviéticos. "Llegué a la conclusión de que si la esperanza puede ser el único significado que queda en la vida, entonces su realización puede a veces ser un tormento insoportable".

Anne Applebaum: Gulag